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miércoles, 11 de mayo de 2016

El miedo a equivocarnos

Imaginemos la siguiente situación,
un joven se dirige a la academia de música, como cada viernes. Va a clases particulares de guitarra eléctrica con un profesor.

Lleva a sus espaldas su propia guitarra, un modelo tipo Les Paul, con puente fijo, y sin palanca de trémolo, el cuerpo es de color negro brillante.

Sabe que nunca será un virtuoso de la guitarra, ya que cree que tendría que haber empezado de niño.
Una vez en clase, el profesor le pregunta si ha practicado. El chico le responde: "No tanto como quisiera".

Se dispone a tocar el ejercicio para el profesor. Tiene que hacerlo perfecto, no se puede equivocar.
Pero de alguna manera sus dedos están rígidos, está muy tenso, le da mucha vergüenza tocar delante de otra gente. Rasga las cuerdas con la púa muy flojito, proyectando poca seguridad.

Mientras toca el ejercicio se da cuenta de que suena fatal, como puede ser? En casa le salía bastante bien. Se siente fatal, se critica y se machaca por hacerlo mal, de alguna manera sus pensamientos le hacen sentir peor.

La clave podría estar en el "permiso" y en la interpretación.
Ese chico podría permitirse el error, permitirse vivir la experiencia de aprender, de ser aprendiz, porque lo que implica aprender es equivocarse. La auto-exigencia le impide disfrutar de lo que ocurre realmente: El hecho de que está aprendiendo a tocar un instrumento.
El profesor no le va a machacar tan duro como lo hace él mismo.

En el fondo esa situación concreta podría ser su modus operandi de ir por la vida. Temeroso de equivocarse, de no hacer las cosas perfectamente. No se da cuenta de que la vida es una escuela y que se aprende continuamente a vivir, a sentir.
No nos enseñan a equivocarnos, sino a ser perfectos, a centrarnos sólo en el resultado final.

Toda esa gente que ahora tiene éxito, antes ha caminado por senderos llenos de errores y dificultades.
Con el error hay aprendizaje. Es aconsejable equivocarse muchas veces, y rápido. El reto está en la percepción y la interpretación de ese resultado que está lleno de distorsiones aprendidas desde niño.

Darse permiso para equivocarse no es sólo una frase, hay que sentirla y una vez comprendida es muy liberadora.
Seguramente ese chico podría afrontar la siguiente clase de un modo que cambiaría su vida para siempre.




miércoles, 4 de mayo de 2016

Todo cambia

Si cada atardecer es diferente porque te emperras en estar siempre feliz? Cada día hay una nube más o una menos, una tonalidad anaranjada diferente, la posición del Sol, de la Luna, de los planetas también cambia en ese atardecer perfecto.
Porqué te emperras en estar siempre enfadado? O siempre melancólico? O estar siempre "bien"? O porqué siempre quieres ser "Tú"? Porqué no reinventarse con cada atardecer? Sin perder de vista nuestra esencia y nuestro valores.
Si la vida es cambio por definición, es transformación, porque aferrarse a querer que las cosas no cambien? Incluidos nosotros mismos.

Pensamos, este mundo parece hecho a medida del hombre, el mundo "macroscópico".
Me refiero al mundo físico 3D, el que vemos, oímos, olemos, tocamos, sentimos el calor/frío, lo curioso es que no está hecho a medida del hombre, es la mente (cerebro) la que se ha hecho a medida del mundo físico 3D, se ha adaptado después de años de evolución para "percibirlo" así, y esa "realidad" es una proyección de la mente que ha hecho suya y se lo ha "creído" como la verdad última. Es Una Ilusión, una Matrix. Pero esa realidad no existe como tal, existe otra realidad que de momento no podemos percibir sensorialmente. Pero incluso hay más, no estamos separados del mundo físico, porque somos Uno con él, formamos parte de él.

La física de Newton hizo mucha mella hasta la aparición de la física cuántica y de la relatividad. Nació como un modelo del mundo físico y ahora el modelo gobierna las mentes de muchas personas. 
Se me ocurre un ejemplo muy básico, para darse cuenta que hay cambio a todas las escalas.
Piensa en el mundo de lo "enorme", estrellas, galaxias, cúmulos de galaxias, quasares, supernovas, ahora vemos la luz que nos llega de ellos, pero se encuentran a una distancia tan enorme, que seguramente ahora sean diferentes. Quizás ya ni existan. Se encuentran a distancias "años luz" de nosotros.

Piensa ahora en el mundo de lo "diminuto", partículas subatómicas, electrones, fotones. Cuando realizas la observación de su posición digamos, una vez observada esa variable vuelve a tener otro valor diferente. El hecho propio de la observación altera su posición. Podrías llegar a decir, esa partícula estuvo aquí.

Podemos percibir a las personas del mismo modo? Una persona que acabas de ver es una hoja en blanco. En el mismo momento que la conoces y interactuas con ella, cambia.
No cambia ella, sino tuTodo  percepción de ella. Ella es cambio por definición. Cambia su aspecto físico, su voz, su olor, su temperatura, etc. su cerebro-mente está cambiando al mismo tiempo.

Queremos que la amistad, el amor (entendido como amor romántico), los hijos, los padres, no cambien. No se me ocurre nada más antinatural que eso. Y si cambian, que cambien según mis necesidades, mis expectativas, no sea que el cambio me provoque sufrimiento.
Que su cambio me provoque cambio, es en realidad mi lucha contra mi propio cambio, no con el de la otra persona. No va con el Otro, va conmigo. En última instancia soy yo quien idealizo, modelo y percibo al Otro. Yo lo creo a mi imagen y semejanza, porque no conozco nada más que lo que sé de mi. Su cambio me obliga a que tenga que actualizar mis registros, y me resisto a ello. Es un caso de optimización de energía. A la naturaleza le gusta optimizar la energía, le gusta el equilibrio, a la naturaleza? O al hombre que la percibe? Pero el hombre no es la naturaleza también en si misma?

En la experiencia de la vida hay lucha entre polaridades, por ejemplo que todo siga igual y que todo cambie, es un todo con la "boca pequeña", porque no podemos abarcar el "todo", pero que "todo" siga igual es en realidad una fantasía, como la vida eterna por ejemplo, o el amor eterno, quizás sea una limitación (característica) auto impuesta a nuestra percepción por nuestro cerebro para facilitarnos las cosas.

El ojo se adaptó a percibir un mundo físico "sin cambios" y el cerebro-mente lo adornó con su percepción idealizada de "sin cambios". Por eso cuando tenemos una persona delante, no podemos dejar de percibirla desde nuestros sensores físicos (vista, oído, olfato, tacto, temperatura, electromagnetismo, sí nuestro corazón y nuestro cerebro) pero como he comentado antes, esa realidad física que creemos "real" está muy limitada, por lo que esa persona es mucho más que todo eso sin embargo estamos condenados a percibirla con el filtro de nuestros sentidos y de nuestro cerebro-mente.
Con lo que percibimos un objeto 3D, una voz, un olor, y el resto se lo inventa el cerebro y lo proyecta fuera en esa persona de nuevo.

Al margen de esta teorización un tanto subjetiva, y sesgada hacia un tipo de escuela que tampoco quiero entrar, lo que importa es lo que te remueve por dentro, es la lucha de polaridades, cambio/no cambio. El cambio provoca sufrimiento, generalmente por miedo, ya que habitualmente es poco probable que el cambio se ajuste a nuestras expectativas.

Quizás la mejor manera de tomarse cada día es con la ingenuidad y la sorpresa de un niño, que se maravilla como si cada día fuese único, diferente y especial. Un día en el que se descubren cosas continuamente. Donde no voy a juzgar si son buenas o malas, son, simplemente, son. Confiando. No controlando. Pero eso es como no tener la cuerda floja allí abajo, no?
El mejor modo de afrontarlas quizás sea fluir con ellas.
Todo esto parece fácil, nos ha tomado años estar donde estamos, y resulta que ahora hay que ir deshaciendo bastantes cosas aprendidas para volver a ser como un niño. Tiene sentido todo esto?



viernes, 22 de abril de 2016

Amor a primera vista

Imaginemos a un chico que se dispone a conocer a una chica que le van a presentar.
Qué podría pasar por su cabeza?
. . .
De repente, sintió un nerviosismo inusual.
Las palmas de sus manos estaban un poco sudorosas y bastante frías. Sabía que cuando notaba esa sensación es que algo gordo estaba a punto de ocurrir. Era un mecanismo de alerta, para la lucha o la huida.
Miraba de reojo, cabizbajo, sin aguantar la mirada de la otra persona. Sentía miedo, cómo no? Estaba delante de su chica ideal! Un ideal, un dios. Cómo no iba a sentir temor de Dios?
Se acercó titubeando mostrando cierta desconfianza.
Cuando la tuvo delante le salió un simple: "Hola qué tal, estás?"
Pero el volumen de su voz se apagó a media frase.
Nada podía salir peor, estaba conociendo a la persona que iba a compartir el resto de su vida, la madre de sus hijos, incluso se veía en la vejez junto a ella. Los dos en una futura casa en el campo, con los niños, un perro...
Y si esta vez sí era la persona que había estado esperando toda la vida?. Pero, y si no le caía bien? Menudo drama! Y si le rechazaba? Se le iba a escapar la única oportunidad que tenía que conseguirla!
No podía permitirse equivocarse, había mucho en juego. Había esperado ya mucho tiempo!
. . .

En la historia anterior vamos a poder observar una serie de distorsiones y pensamientos erróneos que mucha gente no es consciente de ellos.
En el ejemplo del chico, él crea o fabrica una posible realidad del otro, la chica en este caso, que digamos, es un peso difícil de manejar. Otro chico diferente fabricaría un realidad donde se comportaría como un chulo-playas, poniendo de ejemplo otro extremo.
El chico de la historia se está relacionando con un ideal, con unas expectativas de una persona que aún no conoce. Incluso él se pone el listón muy alto, y se exige una barbaridad.
Se exige mucho para un simple encuentro fortuito, que probablemente acabará en unos minutos.
Podría ver al otro como una hoja en blanco por dibujar? El chico no se da cuenta de que detrás de sus expectativas hay una persona de carne y hueso, un universo por descubrir, no es un ideal, es una persona con sus propias circunstancias, con su historia. Es un ser que existe al margen de él, por si mismo.
Algo que le sería útil sería tirar a la basura sus expectativas, sus parejas ideales proyectadas, y sus fantasías casi neuróticas, de ese modo se quitaría de encima una gran presión que le impide actuar con naturalidad y le permitirá descubrir a una persona nueva.
Acaso no sería diferente contactar con esa chica sin esperar nada a cambio?, sin expectativas, sin querer conseguir nada del otro, tan solo dejando que la relación fluyese con naturalidad.

Siempre pienso que todo es proyección, y en el caso anterior, la tendencia de ese chico a proyectar todo lo relacionado con su ideal de pareja sobre una chica corriente desconocida, le va a impedir conocer realmente a esa persona. No se da cuenta que se relaciona con su fabricación mental, y aunque al fin y al cabo siempre se va a relacionar con él mismo, de seguro que existen otros caminos más fértiles para contactar con el otro.
Cuando las personas que tienen estas neuras son capaces de quitar todos esos filtros, toda esa basura, la otra persona se les mostrará tal como es y es entonces cuando se podrá producir el contacto auténtico.



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