miércoles, 23 de marzo de 2016

Proyecciones que dan pena

Imaginemos la siguiente situación.
Estás sentado sólo en un banco en la entrada de una terminal del Aeropuerto.
El viento sopla con fuerza, aunque no hace un frío extremo.

Desde tu sitio ves llegar autobuses llenos de azafatas con sus abrigos largos de color azul eléctrico. No paran de llegar uno tras otro, mientras las azafatas se dirigen a su trabajo. Rostros serios, un poquito cabizbajos, no parecen ser muy felices.

Te gustaría tener que esperar a alguien, pero la realidad no es esa. No esperas a nadie, no has venido a hacer nada, simplemente estás ahí, observando.
De repente, pasan tres chicas con sus maletas de cabina, y una de ellas se te queda mirando, tú le aguantas la mirada.
En ese mismo momento, piensas que por su mirada, ella estará pensando,
"qué pena da ese chico! ahí sólo, sentado en un banco. Es un poquito desagradable incluso..."
Mientras se aleja, te sientes fatal por como te ha mirado esa chica y la pena que ha sentido.

Bien, una vez imaginada esa situación, vamos a darle la vuelta basándonos en la proyección.
Seguramente, una parte de ese chico, se da cuenta y siente que él no tiene a nadie, que no espera a nadie. Que no pinta nada en esa situación. Ve a los demás felices por emprender un viaje, o contentos por estar de vuelta.

La vida se va encargar de ponerle un espejo, una pantalla, para que él pueda proyectar ese pensamiento, ese sentimiento, que no acepta y que le duele.
Y así ocurre. Basta con encontrar una mirada de una chica, que posiblemente estará pensando en su novio, que lo echa de menos, o al ver a ese chico sólo, estará pensando, yo también estoy sola, cómo me gustaría tener pareja y poder ser feliz, o quizás estará pensando en un familiar que echa de menos y que ella identifica con ese chico. O cualquier otra cosa que os podáis imaginar. Su rostro deja entrever que algo así puede estar pensando.
Lo espectacular de todo esto, es que el chico es a la vez pantalla y espejo para la chica, y ella depositará la proyección correspondiente.

Cual es la lección entonces? Lo primero, darse cuenta de que la proyección sobre la chica es exclusiva del chico. Para el chico es intolerable pensar eso. Cómo se puede dar pena? Que yo soy patético? Que doy pena por estar sólo? De una manera hábil eso se acaba trasladando hacia fuera.
Quizás lo más fértil sería recuperarla e integrarla de nuevo. De esa manera, el chico se conocerá un poquito más. Y aprenderá a identificar cuales son sus necesidades, cómo se siente, porque algunas son muy sutiles. Aunque le duela, tendrá que hacerse responsable y actuar en consecuencia.

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